La neuroplasticidad es un proceso mediante el cual las neuronas consiguen aumentar su conectividad de manera estable a través de la experiencia, el aprendizaje y la estimulación sensorial y cognitiva. Ésta es máxima antes de los 14 años y está en formación, por lo que los cambios durante esta etapa son más interesantes.
El reconocimiento de objetos exclusivamente a través del tacto activa el córtex occipital o visual. Algunos autores han identificado un área específica, el córtex lateral occipital, como una región especializada en el reconocimiento visual de objetos que se activa tanto mediante la visión como por el tacto.
En el caso de la ceguera congénita, aquélla que existe desde el nacimiento y también la menos estudiada, la reorganización cortical presenta características de cross-modality, que se entiende como la capacidad cerebral de procesar e interpretar un determinado estímulo en una modalidad sensorial distinta a la de entrada o, más genéricamente, la percepción que implica interacciones entre dos o más modalidades sensoriales. Contrariamente a los videntes, las personas que padecen ceguera tienen una mayor capacidad táctil, la cual desarrollan como mecanismo compensatorio.
Dicho mecanismo compensatorio parece estar potenciado por la existencia de una experiencia visual previa. Sin embargo, diversos autores han señalado que los invidentes tienen interacciones audiotáctiles disminuidas, más marcadas todavía en el caso de la ceguera con restos de visión, por lo que su compensación podría no ser tan efectiva como se supondría (Ortiz,
T., Santos, J.M., Ortiz-Terán, L., Nogales, R., Serrano-Marugán, I.,
Martínez, J.M., Minguito-García, C., Requena, C. y Poch-Broto, J.,
2013).

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